Manakara es esencialmente conocida por la línea férrea que une Fianarantsoa y la costa este del país malgache.

El origen del nombre de la localidad remonta al año 1930, que fue el año de construcción de la vía férrea y del puerto, la cual tuvo mucha afluencia de obreros en búsqueda de trabajo. La ciudad fue bautizado como Manakara (el lugar dónde hay platos), cuando siempre se encontraba algo para poder comer. Según otras fuentes, su nombre se refiere a la barrera de arrecife que se extiende entre Manakara y Farafangana. La localidad fue un centro económico activo en la época colonial gracias a su puerto y a la vía férrea, los cuales permitían exportar los recursos agrícolas de la región.

Muchos viajeros sólo se quedan una noche en Manakara y regresan de nuevo en tren hacia Fianarantsoa. Pero quedarse algún día más merece la pena. Una de las excursiones que proponernos en esta relajante ciudad es la de ir en piragua por en Canal de Pangalanes en busca de los poblados de pescadores que se encuentran en sus orillas (recordad que es tabú, fady en malgache, de ir en piragua vestido de rojo en Manakara). También se puede explorar sus alrededores en bicicleta o en taxi-brousse.

Pangalanes es el nombre del canal constituido por las lagunas y cursos de agua que rodean la costa: una sucesión de lagos inmensos, de bulevares líquidos y de canales estrechos que conviven al ritmo de las piraguas.