Es la capital de los Betsileo y posee una semejanza asombrosa con Antananarivo. Se recomienda una visita a la “ciudad vieja” con sus callejuelas, escalinatas y su templo protestante construido en 1859.
Desde la Colina de Kianjasoa (1374m) observaremos una impresionante vista de toda la ciudad.
Basse-Ville es la zona más pobre pero también la más animada de la ciudad, con la oficina central de correos, una estación de tren sorprendente de estilo suizo y paradas de taxi-brousse. Nouvelle-Ville se cuenta como su zona comercial, con bancos y hoteles, pero el distrito más hermoso es Haute-Ville, situado en lo alto de una colina con vistas sobre el resto de distritos. Posee hermosas callejuelas, un ambiente tranquilo y panorámico pintoresco al lago Anosy y a los arrozales de los alrededores. Haute-Ville se distingue desde abajo por un manojo de campanarios; a causa de una intensa actividad misionera, Fianarantsoa constituye la ciudad con mayor presencia católica en Madagascar.

En los alrededores de Fianarantsoa: Ambalavao: donde se fabrica el papel de Antaimoro, nombre de la etnia de la costa sur-este. Los Antaimoro habían heredado de los árabes la técnica de la fabricación del papel y descubrieron la avoha, un arbusto cuya fibra les permitía realizar un soporte sobre los que transcribir los manuscritos sagrados, textos religiosos y fórmulas mágicas.

El taller de Ambalavao: funciona según los mismos métodos: trituración de fibras con mazos y secado sobre marcos de lienzo. La inclusión de flores secas en los colores vivos en definitiva un arte atractivo (cuadros, cartas, envolturas, pantallas).
La región es famosa por sus famadihana (el retorno de los muertos). Con un poco de suerte, tendrán la ocasión de asistir a una de las ceremonias. Ambalavao es también famosa por la calidad de sus vinos.

El macizo de Andrigitra: dominada por el pico Boby (2.658 m.), esta región montañosa es una reserva íntegramente natural. Los más deportistas podrán ir a la cima (10 horas de marcha). Para los demás podrán admirar el maravilloso entorno con un suave paseo. Según los habitantes de la región, el macizo resguarda los espíritus de los antepasados.